Mucho se menciona que los docentes deben desarrollar estrategias didácticas encaminadas no sólo a lograr los aprendizajes esperados sino que además estos sean significativos para los alumnos. A continuación observemos el cono del aprendizaje de Edgar Dale que se muestra en el siguiente cuadro en donde se analizan diversas estrategias didácticas y el nivel de aprendizaje que se obtiene:
Como podemos observar, los aprendizajes más significativos para los alumnos serán aquellos en los que participen de forma activa. Es decir, aquellos en los que los alumnos sean protagonistas (saber hacer).
Sin embargo, hoy en día en el salón de clases algunos docentes suelen utilizar el libro de texto como una herramienta indispensable o más aún como su única herramienta.
Lo anterior arroja una serie de prácticas docentes tradicionales como por ejemplo: lecturas, resúmenes, cuestionarios, extractos o copias, síntesis, "resumen del resumen", etc., que generan una serie de actividades como: leer, identificar, completar, subrayar, seleccionar, contestar, comparar, etc.
Desde luego que todas estas estrategias son de gran utilidad para el desarrollo cognitivo de los alumnos pero desafortunadamente sólo sirven para ciertos contenidos. Entonces, ¿Qué sucede cuando el docente abusa de la utilización del libro? Bueno, es obvio deducir que el maestro se transforma en una especie de tirano o dictador del aula y, por ende, la clase se convierte en un campo de concentración que carece de aspiraciones, de metas. El clima se vuelve rutinario, monótono, e incluso el alumno llega a ser un autodidacta, es decir; el libro reemplaza literalmente al docente para convertirse en una cobija rota y sucia que el alumno rechaza pero que al mismo tiempo, es lo único que le cobija.
¿Dónde quedó la pedagogía? ¿Cómo evadir ese abismo frío y oscuro? ¿De qué manera puede el docente, sobreponerse a ese letargo intelectual, e incluso, a esa "mediocridad profesional"? Quizá una posible respuesta, la encontremos en el maravilloso mundo del arte.
En la clase de historia, ¿Qué sucedería si en lugar de escribir o memorizar fechas y acontecimientos, los alumnos realizaran una representación teatral, o un cuadro plástico?
En la clase de español, ¿Qué pasaría si en vez de conocer obras y características de la literatura del siglo de oro español, se escenificaran fragmentos de algunas obras, o se realizara una poesía coral, o incluso se cantaran versos con alguna pista musical?
¿Y que pasaría si los maestros revisaran sus contenidos, objetivos y Aprendizajes esperados y de manera colegiada diseñaran estrategias relacionadas con actividades artísticas y de transversalidad y proyectos compartidos?
Lo que seguramente sucedería sería que estarían construyendo aprendizajes significativos.
Maestros, no teman al "desorden bien organizado", al ruido y las discusiones, al "circo, maroma y teatro"; al canto y el baile, al trabajo colaborativo. ¿Qué acaso estas actividades no desarrollan habilidades, actitudes y valores como la convivencia, respeto, tolerancia, cooperación, sentido de pertenencia, seguridad, reconocimiento, solidaridad, imaginación, autoestima, sociabilidad, creatividad, adaptación, recreación, improvisación, igualdad, equidad, contextualización, etc., etc., etc.?
Luego entonces, el libro de texto ¿Sí desarrolla lo anterior?
RESULTADO FINAL:
LIBRO DE TEXTO 5,
EL ARTE Y SU TRANSVERSALIDAD 10